El solista: de las palabras a los hechos

Steve Lopez parecía ser sólo un periodista que se ganaba la vida buscando historias para nutrir su columna en el diario Los Angeles Times. Nathaniel Ayers parecía ser sólo una más de esas vidas que alimentarían algunas páginas por algún tiempo, mismas que serían leídas por miles de personas mientras desayunaban o tomaban un café, para luego ser desechadas.

Pero la historia de Nathaniel no sólo atrapó a los lectores del famoso diario, atrapó sobretodo al mismo Lopez que trabajó sin descanso hasta unir las piezas de un complicado rompecabezas: la vida de un joven prodigio de la música que vivía en las calles de Los Angeles. Esta historia, tan abrumadora como real y conmovedora, atrapó también al cineasta Joe Wright que la llevó a la pantalla en 2008 y la transformó en El Solista, un filme que roba el aliento por su sencillez, su compromiso con la realidad que narra y las impecables actuaciones de Jamie Foxx y de Robert Downey Jr. al interpretar la amistad que nació entre dos hombres condenados a vivir entregados a sus respectivas pasiones: la música y el periodismo.

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La película toca el alma del espectador, cualquiera que éste sea, sin embargo − y hablo estrictamente desde mi experiencia personal − si uno es periodista el toque es más fuerte, más certero, más agobiante. Cuando me siento a escribir líneas como estas, provocadas por el mar de emociones que ha desatado una manifestación artística, muchas veces me siento culpable por no estar, como sí lo están otros colegas, arriesgando la vida y la piel por contar una historia.

Constantemente me deprimo tras escribir − o leer − una y otra vez sobre injusticia, impunidad, corrupción o desigualdad, a tal grado que tiro las palabras que sobre estos temas salen de mi mente. Cuando la vida me da un respiro, vuelvo mis ojos al arte y sólo ahí encuentro un refugio y un descanso para mi espíritu.

¿Hasta dónde debemos dejar llegar a una historia?, ¿hasta dónde la realidad − que es materia prima de nuestro trabajo − debe permear nuestras vidas? No se qué puedan contestar otros colegas, pero yo creo que debemos dejar que cada historia cumpla su destino.

Porque, como bien deja claro Steve Lopez, uno no sabe si realmente ayuda o incide para cambiar una realidad o una vida al escribir sobre ella pero siempre debe tener la humildad de continuar, continuar sin descanso hasta descubrir la enseñanza que esa realidad, esa historia o esa vida tiene reservada para nosotros, los periodistas.

Steve Lopez no pudo cambiar la situación de las personas en situación de calle de una ciudad tan grande y compleja como Los Angeles, ni siquiera pudo devolverle la salud a Nathaniel, pero pudo reflexionar sobre su propia vida y lo mejor de todo, vencer sus propios prejuicios para ganar algo más valioso que cualquier premio: un amigo de verdad.

La película es dirigida por Joe Wright basado en un libreto por Susannah Grant, a su vez basado en el libro The Soloist:  A Lost Dream, an Unlikely Friendship, and the Redemptive Power of Music del mismo Steve Lopez.  Los productores son Gary Foster y Russ Krasnoff.  Los productores ejecutivos son Tim Bevan y Eric Fellne (Quémese Después de Leerse, Expiación-Deseo y Pecado, Vuelo 93 Frost/Nixon-La Entrevista del Escándalo), Jeff Skoll (Syriana, Tierra Fría, La Verdad Incómoda, Cometas en el Cielo, Juego de Poder) y Patricia Whitcher (Dreamgirls/Soñadoras, Memorias de una Geisha, La Terminal, La Boda de mi Mejor Amigo).