La pobreza no es inevitable.

Por: Elizabeth Palacios

 

<<Exige dignidad>> es la nueva campaña que Amnistía Internacional (AI) Sección México presentó esta mañana en la sede del Club de Periodistas de México, con ella se busca que la población tome conciencia de que la pobreza no es algo inevitable y que si los Estados invirtieran en derechos humanos, ésta se reduciría.

 

Alberto Herrera Aragón, director ejecutivo de AI México recordó que hace ya casi 50 años, Amnistía Internacional nació con la consigna de liberar a las y los prisioneros de conciencia; individuos que permanecían encarcelados por la expresión de sus ideas, por la manifestación de su identidad o por el ejercicio de alguno de sus derechos.

Señaló que durante todo este tiempo, la organización civil ha visto, escuchado y sentido las historias contadas una y otra vez por sobrevivientes de violaciones de derechos humanos. Han dado voz a  aquellas mujeres abusadas sexualmente en medio de un conflicto armado, a comunidades indígenas privadas de sus tierras ancestrales en aras de un desarrollo que ni pidieron y que, la mayoría de las veces, ni les beneficia, a las y los jóvenes iraníes que han muerto a manos del Estado a través de una injustificable condena a pena de muerte, a los niños ugandeses convertidos en soldados para matar a temprana edad, a los estudiantes asesinados en una plaza pública con el único objetivo de acallar su voz, a las defensoras y defensores de derechos humanos que han tenido que optar entre salvaguardar su vida y continuar levantando la voz para exigir dignidad.

Por eso hoy, reiterando el compromiso que la organización ha mostrado a lo largo de su historia, Amnistía Internacional está convencida de que detrás de todas estas historias se encuentra la experiencia de la desposesión, de la falta de voz, de la inseguridad, de la injusticia y de la privación, en una palabra: de la pobreza.

Herrera Aragón dijo que en la actualidad, al menos dos tercios de la población mundial, carece de un acceso significativo a la justicia; miles de mujeres en edad de procrear mueren año con año por falta de atención obstétrica; comunidades enteras sufren desalojos forzosos o viven en condiciones de extrema marginalidad. 

Al mismo tiempo, y  con el pretexto de un desarrollo económico que no ha reducido la enorme brecha de desigualdad social que aqueja severamente a América Latina, se han atendido políticas públicas recomendadas por instituciones financieras internacionales que promueven un Estado mínimo, en el que los gobiernos han suprimido sus responsabilidades internacionales en materia de derechos económicos y sociales.

Por ello, Amnistía Internacional afirma en esta campaña que la historia de las violaciones graves a los derechos humanos es también la historia de la pobreza; una historia del desprecio a la dignidad humana.

A través de esta campaña, AI busca proponer una manera distinta de entender la pobreza. “No como algo inevitable, natural ni autoinfigido, sino como el resultado de decisiones que personas toman sobre otras personas”, aseguró el director ejecutivo de la organización en México.

Así, AI exigirá que gobiernos, empresas, instituciones financieras internacionales e individuos rindan cuentas por los abusos a los derechos humanos que mantienen a la gente sumida en la pobreza; fortalecerá sus vínculos con organizaciones y movimientos sociales de base para amplificar sus voces y ayudar a llevarlas a los espacios de toma de decisiones.

Si quiere conocer más sobre esta campaña, visite el sitio  http://www.exigedignidad.org/ , donde se ofrecen distintas alternativas de acción para activistas que desean ayudar a proponer un debate distinto sobre la pobreza, desde una perspectiva de derechos humanos.

“Hace 50 años Amnistía Internacional comenzó a trabajar por la liberación de las y los prisioneros de conciencia. Hoy, Amnistía Internacional alza su voz  denunciar otra prisión que, a pesar de ser invisible, significa una catástrofe de derechos humanos: la prisión de la pobreza”, concluyó Alberto Herrera, no sin antes decir que, hoy Amnistía Internacional exige dignidad.

 

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