Del por qué la Marcha del Orgullo Gay es para todos

Por: Elizabeth Palacios

 

Mañana, como cada año, la avenida Paseo de la Reforma en el corazón de la ciudad de México se vestirá de color arcoiris. Las mujeres lesbianas, los hombres gays, las personas bisexuales, trans e intersexuales saldrán a las calles no a protestar, aunque sí a exigir derechos; no a intimidar ni a incomodar, pero sí a recordar que tienen derecho a ser libres; no a insultar, pero sí a gritar que una sociedad verdaderamente democrática no puede consolidarse mientras no acepte la diversidad inherente a sus miembros.

 

Pero, ¿es esta una fiesta solo de la comunidad LGBTI? Yo estoy convencida de que no. Esta es una invitación abierta a todas las personas que trabajamos día con día para  vivir en una ciudad más respetuosa, libre e incluyente. Esta es una oportunidad de salir a gritar también que estamos orgullosos de ser diferentes, que amamos a nuestros amigos y amigas LGBTI, que sabemos que todas las personas tenemos derechos y que el Estado está obligado a garantizar el pleno ejercicio de los mismos.

Esta es una fiesta familiar también. Sí, se que tal vez muchos se escandalizan pero yo quiero una familia democrática y respetuosa de todas las formas de pensar, ser y actuar. Por eso para mí este sábado, la marcha es un acto político, sí, pero también es un delicioso paseo familiar donde mi hijo aprenderá con el ejemplo que todos y todas tenemos derecho de salir a la calle a celebrar quienes somos.

La marcha del orgullo gay es una invitación para todos y todas los habitantes de la capital mexicana porque es la oportunidad de festejar avances significativos como las leyes de sociedades en convivencia, y de reclamar rezagos y aberraciones como los crímenes de odio por homofobia. Es para todos porque a todos y todas nos debería interesar, por encima de cualquier prejuicio, defender dos principios fundamentales para la sociedad actual: la vida y la libertad de vivirla.

Yo estaré en la marcha gritando consignas por los derechos humanos, sí, de las personas LGBTI, pero se que también lo haré por los derechos de las mujeres a decidir sobre su cuerpo; por los derechos de los niños y las niñas a vivir en una sociedad más tolerante y en un mundo mejor que sí sea realmente para todos y todas; por el derecho a la libertad de expresión y a la información y por el derecho a tomar las calles para andarlas, gozarlas, marcharlas y usarlas para gritar ¡Aquí estamos!

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